Vivimos en la época de la sobreexposición, de las interconexiones mediadas y de la visibilidad extrema. Hoy, un acontecimiento mundial puede ser objeto de streaming en directo, de distorsión de la realidad al aplicarle modificaciones a través de la inteligencia artificial, y puede provocar efectos geopolíticos y económicos. Un deep fake viralizado podría provocar un movimiento sísmico en algunas bolsas, debido a la reducción al mínimo de la distancia física y temporal entre el consumo de imágenes y sus efectos.
El arte, sin embargo, es un sector con una idiosincrasia particular. Además de perfiles que comparten opiniones, ideas y que rescatan frases de autores y autoras célebres, la generación de esa realidad, de esas obras, es aún un terreno por descubrir. Los algoritmos de redes como Instagram o TikTok, tal vez les hayan mostrado los modernos “unboxing” o revelaciones de cuadros, donde un/a artista sostiene su lienzo del revés y poco a poco lo va mostrando, en ocasiones incluso con una estrategia clickbait, de no revelar el resultado hasta el final del clip. Todo eso es el ahora, y el ahora ya ha quedado desfasado.
Comunicar el arte
¿Qué implica mostrar el arte al mundo? ¿Se hace para vender? ¿Para conseguir seguidores/as? El arte nace básicamente para comunicar, para transmitir y provocar efectos en los sentidos y el cerebro de quien mira. Las redes son, por tanto, el terreno perfecto para ello. Puede mostrarse el proceso, los bocetos, la elección de materiales e incluso la última pincelada, antes de dar por terminada aquella obra. Una obra que va a ser estática en el caso de pintura y escultura (salvo que se le instale algún mecanismo o forme parte de una performance), y trasladamos ese estatismo a las redes. ¿Por qué no lo convertimos en algo dinámico, explicado por la persona que la creó?
Sí, una persona artista tiene que hacer muchas cosas, además de crear: planificar, invertir en materiales, buscar circuitos expositivos, contactar con galerías y espacios, gestionar sus redes y, además, ahora en este artículo estamos añadiendo que hay que tener una estrategia de comunicación. ¿Es imposible? No, es necesario. Y ahí entramos nosotros.
El arte de comunicar
En Neula contamos con experiencia en la creación de webs y gestión de perfiles sociales para artistas, centros educativos donde se imparte formación artística reglada, y vamos a poner en marcha proyectos de difusión de artistas, Los Martes de Artes, y somos plenamente conscientes de que ese esfuerzo extra apenas cabe en el maletín de artista. Sin embargo, lamentamos decirte que es una de las funciones más importantes: es el reflejo de lo que quieres transmitir con tu obra, llevada a las redes.
Es ese arte comunicativo el que llevamos años aprendiendo, llevando a la práctica y que nos ha permitido llegar hasta aquí. La sensibilidad artística y la adaptación de las estrategias de comunicación y marketing a entornos artísticos, es algo que no todas las agencias pueden ofrecer con resultados y con portfolios acreditados. Es por ello que nos dirigimos a ti, artista, para que pienses en la importancia de cuidar cómo se comunica tu arte, y que hablemos del arte de comunicar tu arte, que es tu forma de estar en el mundo y de transmitir.
