Un portfolio para cada tipo de público: marketing artístico multicanal

En Neula trabajamos con artistas para dar a conocer su trabajo, conectar con otras personas creadoras y galerías, y favorecer que su arte llegue a un público interesado en tendencias, creaciones y estilos.

Una de las características del marketing artístico es que no es para todos los públicos, ya que no todo el mundo es consumidor de arte. Sin embargo, otra de las características es que, en muchas ocasiones, los artistas son prosumidores: crean y consumen arte.

De ahí que exista en las redes sociales una doble cámara de eco de sus creaciones, en tanto los artistas se siguen entre sí, se comentan y se etiquetan, pero el público genérico interesado en arte suele ser reducido. En ocasiones, la propuesta de valor se encuentra en el estilo: innovador, técnica o materiales mixtos, combinación de digital con materiales tradicionales… Otras, se encuentra en los referrals, en quién lo recomienda; el product placement en la industria cinematográfica, de televisión o incluso de videojuegos, da a conocer tendencias y artistas que, de otra manera, no llegarían al público general. Sobre esto, en Neula estamos preparando un proyecto que ya hemos empezado a anunciar, titulado “Los Martes de Artes“, y que pronto explicaremos con más calma.

Cada público con su portfolio

Imagina esta situación. Es sábado, decides ir a una gran superficie de mobiliario sueco, y llegas a la sección de marcos de fotos, láminas y otros elementos de decoración. Ves una ilustración que te atrae y no sabes por qué. Tal vez la hayas visto en algún sitio, te suena que en alguna publicación de Instagram había una imagen similar, y decides comprarla porque ya hubo un impacto previo que te preparó para convertirse en una compra, en una conversión de marketing. Ahora imagina otro supuesto. Vas a un mercado de arte, paseas mirando cada puesto, sin una idea concreta de si vas a comprar algo o no. De repente, te encuentras con una persona tras el mostrador que presenta una serie de láminas que no habías visto nunca, que te remueven algo por dentro, que te recuerdan a un sueño o a la casa de tus abuelos, que te habla sin hablar, y te enamoras a primera vista. El precio es el mismo que el de la lámina del centro comercial, pero te cuesta más, aunque sabes que su creación también ha costado más, que quien pintó y pagó esa lámina para que tú pudieras tenerla en tus manos, ha asumido unos gastos que ni imaginas. Finalmente la compras, pensando que podría haber sido más barata, pero en el fondo sabes que su valor es mayor, porque has podido hablar con la persona que la creó, te has quedado su tarjeta (que también ha pagado y que espera que guardes para que le hagas ‘likes’ en Instagram y compartas en stories el momento en el que cuelgues esa obra en tu pared.

En ambos casos estamos hablando de marketing artístico, pero con dos orígenes y actores muy diferentes. Además de la diferencia entre precio y valor, el camino que ha tenido que recorrer la obra del segundo ejemplo ha sido mucho mayor, llegar hasta ti ha sido más difícil. Pero imagina ahora un tercer supuesto.

La persona que creó las láminas del mercado de arte cuenta con una web, unos perfiles sociales activos y una estrategia para mostrar sus creaciones, para hacerte llegar su mensaje, para que hagas una selección de las obras que quieres para tu salón antes incluso de verlas en persona. Haciendo scroll en Instagram te aparece un Reel de esa persona artista, mostrando cómo pintó una obra. Puede que te interese menos ver el proceso, y quieras saber el por qué, qué quiere transmitir y por qué necesitas tenerlas en casa. Además, una vez hayas visitado su tienda online y llenado el carrito antes de cerrar la ventana porque “otro día lo compraré, ahora no toca”, verás otro anuncio suyo en Instagram dentro de unos días. No será la misma obra que viste la primera vez, ni la que metiste en el carrito, pero es del mismo estilo. Algo te dice que tienes que comprarla. 

Sin un perfil en Instagram, sin una campaña activa de META Ads, sin una web con carrito, nada de esto sería posible. Y esta es sólo la punta del embudo de conversión, pues muchas personas se quedan por el camino: ven el anuncio pero no les interesa, lo ven pero no clican en el enlace, entran en la web pero tienen que buscar manualmente el tipo de lámina que desean… La optimización y la generación de contenido es fundamental, porque estás mostrando un portfolio de forma natural a diferentes tipos de público.

Web conectada a redes sociales y viceversa

Puedes tener millones de seguidores en Tiktok o en Instagram, que sin un enlace a tu web estarás perdiendo miles de clics. El marketing de influencers sirve únicamente para generar visualizaciones, el contenido entretiene, pero si no convierte estás regalando un clip y perdiendo ventas. Toda la estrategia de comunicación y de marketing tiene que contar con un estilo, con un objetivo y una trazabilidad en la que todas las piezas vayan orientadas a convertir. Y convertir no es siempre vender, claro que no. Puede que quieras conseguir personas suscriptoras a tu canal de YouTube o a tu newsletter, y que luego recibirán un cupón de descuento si compran por volumen. O tal vez quieras darte a conocer para que galeristas e instituciones conozcan tu nombre y tu obra, y que alguna de ellas se quede con tu teléfono y tu mail para contactar. 

Facilitar esa interconexión, reducir las distancias geográficas y conocer más a fondo la obra y actividad de un/a artista, pasa por conectar las redes sociales y la web, que no terminan en el momento de la conversión, sino que hay que retener y fidelizar a esas personas que han llevado a cabo la conversión, mantener el lead caliente y ofrecerles contenido que les interese. ¿Cómo hacerlo? Hablemos.